Se miraron en el 92’ con una mezcla entre desilusión,
frustración y alivio. Lafita ponía la
excusa perfecta para cerrar el curso. Habían hecho un partido mediocre y dando
todo por hecho,así lo expresaron al menos, sus brazos y sus palabras. El
mundial quizás pasó por la cabeza de muchos, como compromiso mucho más
apetecible. Pero tiene el conjunto
blaugrana una condición quizás única por todo lo vivido, parece jugar un papel
hasta el azar, hasta el destino. Por muchas razones, por haber estado en la
cima futbolística, parecen resistirse a bajar de ella, y los demás los tienen
que derribar a cañonazos. En ocasiones
porque sacan a relucir su impresionante talento individual, en otras, por una
increíble mentalidad, no importa mucho la razón (¿o sí?) pero sobreviven, no se
les puede dar nunca por muertos, a pesar de la decadencia del nivel colectivo.
La escasa lógica que acompaña al fútbol hubiera dado una final de copa 3-0
cómoda para el RM. Sin embargo a 5’ del final estaban en la prórroga. El
Atlético de Simeone, en la ronda Champions, cuyo nivel emocional en estos
momentos es insuperable, con 20 minutos
donde lo desarboló, sólo pudo ganar 1-0 en 180 minutos y la eliminatoria vivió
hasta el final. El miércoles, el RM, les deja otra oportunidad de título y, si
es que esta liga no da otro inesperado
giro en el Martínez Valero, tendrán final en el Camp Nou.
No sé si se podrá volver a competir después de haber
decidido no hacerlo, pero ahí tienen otra, la penúltima…
@davidwences
No hay comentarios:
Publicar un comentario