sábado, 27 de septiembre de 2014

Barça de Luis Enrique, año 0.



Aterriza el asturiano con la recién ansiada décima en la alforja del eterno rival. ¿Mal augurio?
Seguramente los tremendistas de aquel gato negro lo vieron así, como señal inequívoca del fin de una era.
Lo cierto es que en poco tiempo podemos ver bastantes cosas de las intenciones del técnico, unas más tácticas y otras más de carácter personal o ideológico.
Quizás debamos partir de un apriorismo esencial: el Barça de Pep es historia. Alguno de sus jugadores clave podrían seguir siendo importantes en el actual pero nunca será igual. Al menos sabemos que Luis Enrique es consciente y no lo pretende.

-       Los méritos frente a las jerarquías. Ha quedado claro en pocos partidos, que jugarán los que estén bien, que no existen miedos y el principal símbolo de ello es Xavi. Podría decirse que el futbolista en el que en gran medida recayó la esencia del mejor Barça jamás visto, estará en un plano muy secundario y esto no es fácil de digerir para nadie.
-       La cantera. Después de dos años donde ha sido más postureo que pruebas reales, Lucho cuenta con los jóvenes y los quiere enchufados y aclimatados con la dinámica de juego y entrenos del primer equipo. Dosifica a algunos y permite que jueguen con el filial para que su ritmo de competición sea el adecuado.
-       El juego. Está claro que en este punto tendríamos que hacer un análisis más extenso del que pretende este post pero en líneas generales podríamos decir que el juego de posición, pasa de ser ejecutado de forma ortodoxa a algo más ligero. Así, el equipo será más largo en transiciones defensivas y ofensivas. De momento, los resultados permiten al técnico terminar de definir esquema e ideas al respecto. Todo indica que la prioridad es minimizar ocasiones del rival en una primera fase, en definitiva, empezar asentando al equipo defensivamente.
-       Rotaciones. El sistema de rotaciones va en serio, se ejecuta estrictamente  y se nota que el técnico quiere a todos bien en los momentos claves de la temporada.
           
 El asturiano cuenta con un apoyo casi unánime de entrada en Can Barça, algo que muy pocos podrán decir a su llegada. Ese ya clásico “entorno” parece respirar tranquilo. Evidentemente su vínculo con la casa lo permite, pero sabemos cómo se puede ir torciendo casi todo en función de los resultados.
Por otro lado, no sabemos qué parte de responsabilidad tiene en la confección de la plantilla, pero una vez más se sigue sin fichar centrales top ni laterales derechos de nivel.  Si bien los centrales contratados pueden dar resultado a pesar de sus aspectos negativos (edad, fragilidad), que a día de hoy Alves no tenga quien le discuta su puesto (nadie está a nivel parecido en la plantilla) parece error serio de planificación.

                                                          

                                                                                                                      @davidwences