viernes, 7 de marzo de 2014

Las notas de Del Bosque


Desde hace tiempo, no me gustan los amistosos, menos aún de selecciones. Todo viene de aquella época donde ganábamos a cualquiera en ellos y luego siempre caíamos en los malditos cuartos. Concluí que valían para bien poco. Pero de vez en cuando hay excepciones, aunque, lógicamente, nunca se pueda ver el nivel real a nivel mental de una selección.
El pasado miércoles vimos cosas interesantes, que más que esclarecer el panorama parecen abrirle al seleccionador un buen abanico de posibilidades.
Por ejemplo vimos que de los dos MCs llamados a ser titulares, jugaron un tiempo cada uno. Que Busquets está en su peor momento, posiblemente, porque el Barça ha dejado de jugar como realmente le conviene, como realmente lo hace a él único. Que Alonso por su parte está a un nivel altísimo, lo que nos hace pensar que el mister, vista la confianza que tiene en el catalán, probará a formar basandose en ellos una roca competitiva como la de 2012.
Nos llamó la atención como distinguió Tiago esa diferencia y se soltó al lado del vasco, con esas conducciones que le hacen marcar diferencias. Le sigue faltando algo, no sé si ligado a la experiencia. Decidir mejor cuando hay que arriesgar el pase.
Nos maravilló la sociedad Iniesta y Silva, que si coinciden a buen nivel parecen imparables. Lo que nos hace pensar en el excedente de talento en el centro. Más aún cuando Cesc vive la que parece su temporada más regular, Xavi es Xavi y etc, etc.
Nos sorprende (ya menos) la efervescencia de Pedro, que el Tata no logra que aparezca con cierta continuidad en el Barça. Hay quien sostiene que son diferencias tácticas, yo lo veo más mental, como si Messi cohibiera su desparpajo, como si se sintiera obligado a mirarlo siempre.
Nos gustó la aportación de Azpilicueta, aunque a poco que Arbeloa juegue en el RM, no creo que se quede fuera. Es cierto que sus límites ofensivos son muy evidentes, pero también que defensivamente, no hemos visto mejor rendimiento.
Y Costa, que no tuvo un partido cómodo, porque casi todo lo recibió de espaldas a puerta, pero del que ya vislumbramos qué gran fichaje resulta. El tipo capaz de pelear con una defensa experta entera, lograr que ninguno viva tranquilo, y cazar algunas pelotas para ganar partidos de la nada. No sólo es un animal competitivo incansable, es que la Roja no tenía nada parecido.
Muchas opciones Don Vicente, ojalá escojas bien.

@davidwences

jueves, 6 de marzo de 2014

El partido de la vergüenza

A lo largo de la historia (en el sentido ancho de la palabra) se ha usado al deporte como un importante medio de propaganda. La victoria, sobre todo en las mentes guerreras, se concebía como un modo de demostrar la superioridad de un país sobre otro, de una raza sobre otra o de una persona sobre su rival.
El fútbol nunca pudo escapar a este hecho tan vinculado al resto de deportes. De hecho su modernidad (apenas tiene siglo y medio de vida) y su carácter masivo le ha permitido generar mucho interés en el ámbito político. Desde principios de siglo se puede hablar de múltiples casos de irrupción de la política en el fútbol. Como un elefante mirando que comprar en una cacharrería, los poderes estatales han intentado comprar las voluntades de futbolistas, árbitros y federaciones con el objetivo de ganar partidos que acallaran las críticas.
Es cierto que en la mayoría de los casos este fenómeno se lo debemos a los regímenes dictatoriales. Países que están gobernados de forma unilateral por un hombre que toma las decisiones según su criterio.
Franco, Mussolini o Hitler no fueron amantes del fútbol pero si del efecto que generaba en las masas. Por ello no dudaron en amañar partidos en competiciones internacionales, nacionalizar a jugadores de calidad nacidos en otros países o amenazar directamente a los rivales con fusilarlos si no se dejaban vencer.
Sin embargo estos son otros tiempos. Todos distinguimos claramente una dictadura de una democracia y somos capaces de determinar lo que está bien y lo que no... hasta que llega el dinero y lo confunde todo.

Hoy os quiero hablar de uno de esos partidos de fútbol de la vergüenza. Un encuentro que nunca debió disputarse.
Corre el mes de mayo de 2011 en Grozni, la ignota capital de una región llamada Chechenia. Maradona, Baresi, Figo y otras viejas glorias del fútbol se bajan de un avión en el aeropuerto de la ciudad y se disponen a disputar un encuentro de fútbol para inaugurar el nuevo estadio de la ciudad.
Hasta ahí todo tiene una lógica aplastante. Una fiesta de fútbol que sirve para poner en el mapa a la ciudad de Grozni.
Se enfrentaran a un equipo local formado por ex-futbolistas soviéticos y jugadores locales. Al frente de ese equipo estará el presidente de la pequeña región, un tal Ramzan Kadyrov, actuará como delantero centro.
El presidente checheno es conocido por poseer una inmensa fortuna y un ejército privado que usa para vengarse de los rivales políticos y de su pueblo en general. Ha sido denunciado en numerosas ocasiones por abuso de poder y por no respetar los derechos humanos. Lleva en el gobierno desde 2007 donde llegó a través de unas elecciones amañadas.
Imaginen el poder omnímodo que gestiona que el nombre del nuevo estadio será el de su padre Akhmad Kadyrov Arena.
El gobierno checheno es una de esas dictaduras encubiertas que proliferan a la sombra de Putin en las regiones caucásicas. Al frente de los mismos hay tipos sin escrúpulos capaces de ver como su pueblo muere de hambre y gastarse 254 millones de euros en construir un estadio con el único objetivo de jugar con sus ídolos un partido amistoso.
Las risas de las estrellas que se prestan al bochornoso espectáculo de ver a un rollizo presidente peleándole la pelota a Luis Figo salen caras al estado checheno. En torno a 100.000 euros se pagará a cada vieja gloria que participa en el encuentro.

De nuevo la política sobre el deporte. De nuevo el lamentable espectáculo de ver a futbolistas (retirados o no) arrastrándose por un puñado de monedas. Y de nuevo los tiranos envileciendo este deporte con su tiranías, como si después de tantos años no hubieran entendido que este deporte no es de ellos, que por mucho que quieran el fútbol es para los que lo aman no para los que lo usan para demostrar superioridades.