viernes, 13 de diciembre de 2013

Eliminatorias, verdadera champions



Se viene diciendo desde que tantos equipos conforman la primera fase en la liga de campeones. La verdadera champions empieza en Marzo, o últimamente en febrero con esos octavos mediatizados para hacerse eternos. Esta fase recién cerrada nos trae alguna sorpresa, algún grupo más fuerte con suficiente atractivo, algún otro choque de más historia que presente, pero lo bueno está por venir.
Este emplazamiento temporal conlleva una cuestión en la preparación física y mental también importante, no importa tanto cómo estés ahora, es vital que andes fino cuando lleguen los cruces. Echamos un ojo a los aspirantes:
Los españoles. El Barça de más a menos. El Tata arrastra dudas profundas en su idea de juego. Empezó por parecernos versátil, con carácter adaptativo, pero el cambio de Iniesta y Xavi en San Mamés pareció un mensaje simbólico de “no creo en nada que no sea la victoria”.  Entre jerarquías y méritos hay un difícil equilibrio.
El RM de menos a más. La vuelta de Xabi insufla al equipo blanco un equilibrio casi mágico, además Carletto lo usa para ir integrando a casi todos en la maquinaria, que ofensivamente sobre todo, raya la brillantez. Aunque no soy “kheridista”, reconozco que Mou sostuvo en el alemán parte de su imperio. Es el complemento ideal de Alonso, veremos como se le suple cuando lleguen los rivales serios.
El Atlético, parte como uno de los tapados, cuesta entrever donde estará el techo de este bloque. Sí, esa es la clave: bloque. Quizás la poca profundidad del banquillo pueda hacer descender allá por Marzo un tanto el nivel. De momento no se observan fisuras.
Los alemanes. El Bayer parece el principal favorito, ya lo fue el año pasado. Este año la plantilla es aún más fuerte y su potencial tremendo. A veces da la sensación que donde no les llega el talento les llega su potente físico. El Borussia seguirá siendo un rival durísimo. Pero sin Gotze, la lesión de Gundogan y sus ya conocidos problemas defensivos, el equipo es más débil. En liga ya se ha caído, veremos si eso les hace o no más complicados en champions. A cinco minutos del final anteayer estaba fuera, esa capacidad de supervivencia lo hacen mentalmente más fuerte.  Me ha sorprendido Mjitaryan, uno de esos diamantes que surgen del Este.
El italiano.  El Milán firmaría estar en cuartos y con eso superaría el nivel que se le presupone. Los que admiramos su historia nos apena su mediocridad.
Los ingleses. El Arsenal ha vuelto. Nadie ha creído en que podía ganar desde hace siete u ocho años, el primero Wenger. El 0-1 en Dortmund, más sólido que vistoso, y su regularidad en la Premier, nos confirma un nivel competitivo realmente serio. Sin embargo la derrota en Nápoles les deja un segundo puesto que contará más de lo que parece, visto el nivel de los primeros.  El ManU vive año de transición y la champions parece fuera de su alcance. El City puede ser superior a cualquiera por poderío del centro del campo hacia delante. El nivel defensivo los hace estar un escalón por debajo de los más favoritos. Hoy por hoy si contamos en algo con el Chelsea es por Mourinho, a doble partido sus equipos compiten como el que más, aunque no parece su año.
El otro tapado: PSG. La pareja Thiago-Marquiños me parece la mejor pareja de centrales del mundo. Uno al choque y otro a la carrera en cobertura parecen infranqueables. Blanc recoge el trabajo de Ancelotti y lo mejora haciéndolo candidato a ganar a cualquiera. Plantilla muy profunda a golpe de talonario, completa en todas sus líneas, quizás sólo superada por Bayer y RM. Ante el Barça tan sólo les faltó algo de madurez el curso pasado, donde la sombra de Messi bastó para tumbarlos. Veremos este año.
Galatasaray, Leverkusen, Olympiakos, Shalke 04 y  Zenit,  completan los octavos, donde parece estar su techo, salvo sorpresa.
La decepción. El único candidato serio italiano era la Juve. En liga ya están líderes después de inicio titubeante. Llorente se ha ganado el sitio, añadiendo calidad a su ataque,  y Vidal y Pogba parecen poder comerse a cualquier centro del campo del mundo. Pero Pirlo no es el de hace año y pico y sin su batuta quizás haya descendido su potencial. Jugárselo todo a una carta en Turquía se suponía peligroso, un césped especialmente destrozado y los perros viejos  de “El Gala” hicieron el resto.            

                                                                                                                             @davidwences

jueves, 12 de diciembre de 2013

A los entrenadores no les gustan los lunes

Cuando el equipo pierde las caras se contraen. El gesto queda tenso y surge el mal hábito de la rabia y el vicio de la decepción. Los jugadores se sientan en el vestuario cansados, gastados por el esfuerzo físico inútil.
Ante la impotencia de la derrota las palabras rara vez resuelven nada. Los discursos de ánimo o las broncas monumentales sólo sirven para llenar el vestuario de ruido.
Todos clavan la mirada en el suelo y tuercen el gesto ante la insistencia del asistente para que comiencen a ducharse. Se les viene a la cabeza la cara de los aficionados, de sus familiares después de perder por enésima. Cada derrota les aleja de los objetivos de la temporada, pero sobre todo, cada derrota les aleja de ellos mismos.

La decepción en el fútbol ,como en la vida, resulta difícil de digerir. Nunca nadie está lo suficientemente preparado como para convivir con el hecho de que las cosas no salgan como estaban previstas.
Los pensamientos se agolpan y la sangre te sube a la cabeza golpeando las sienes. No obstante, y siendo efectivamente cobardes, los jugadores pueden escudarse en que son multitud, y la multitud diluye las culpas. Pero, ¿y el entrenador?

Imagino a los entrenadores como una raza de hombres solos en la derrota. Rumiando sus errores y buscando en una sabiduría anterior la solución a sus problemas tácticos. Esperando al lunes, temiendo al lunes.
Los entrenadores que han perdido sus partidos despiertan los lunes con la extraña tensión del deshauciado. Miran con reparo el reloj esperando la hora de la reunión del consejo de administración, revisan con cuidado las palabras por si son despedidos para que el equipo pueda volver a empezar de nuevo.
Asumen estoicamente la presencia de los lunes en el calendario, porque si pasan esas 24 horas fatídicas tras la derrota quizá puedan contar que entrenaron una jornada más, que sobrevivieron a otro lunes.

@marianodiazsan