Pocas veces en la historia del fútbol se ha visto a un equipo que
cambie su centro del campo, su sala de máquinas, tras ganar una copa de
Europa.
Las bajas de Alonso y Di María han sido suplidas en el
once, como si cambios naturales se tratara, por Kroos y James. En
cuanto a la polémica de los fichajes de estos dos jugadores, yo lo tengo
bastante claro, me parecen jugadorazos. Es posible que no haya un
centrocampista con el futuro que tiene el alemán en todo el mundo. James
es puro talento, aunque es más discutible que mejore lo que había.
Lo
más extraño es comprobar con qué naturalidad se asume la salida del
mejor mediocentro que ha pasado por el RM, el más dominador, el de mayor
capacidad de control, desde Fernando Redondo. ¿No era posible hacer
algo más?
A Ancelotti, estoy convencido de que no le debió hacer
ninguna gracia que le empujaran a este inesperado ejercicio de
equilibrio, de encaje de piezas apresurado. Le llevó buena parte de la
pasada temporada encontrar equipo, lo consiguió con rotundo éxito,
aunque más de uno vio más a la mano que nunca el triplete y le quedó
cierto regusto al comprobar cómo se tiraba la liga quizás
incesariamente.
Ahora busca algo parecido, pero mientras, al
preguntarle por el desequilibrio, lo admite y lo asume, en el caos reina
la pegada, y la BBC asusta. Mientras tanto, el equipo tiene ratos donde
se parte, a veces en 7-3 y otras en 4-6. El 80 % de los rivales
claudicarán sin remedio. El otro 20% está por ver, aunque tal vez, para
ello, ya tenga algún ajuste preparado Carletto.
En la vorágine de
la inmediatez, de la incesante búsqueda del éxito, no hay respiro para
asentar equipos. Florentino no descansa en el ostentoso afán de
coleccionista de cromos a cualquier precio. ¿Análisis de mercado
positivo? Pues hecho. ¿Y el fútbol? De eso pregúntenle al que sepa.
Al
menos el ex-rossonero aporta filosofía y calma en medio de la vorágine.
Los cracks responden y se vislumbra clásico,¿otro experimento? ¿O salir
sin red?
@davidwences