viernes, 6 de diciembre de 2013

Lágrimas de impotencia



Ya se han hablado de las virtudes de Pepe Mel como técnico, casi tanto como del carácter personal, de su beticismo. Por aquí mi amigo @marianodiazsan lo ha calificado de error histórico, en términos deportivos mirando a la entidad, quizás no sea exagerado, no tengo razones para refutarlo.
A nivel técnico si debo ser frío para reconocer que este año no me ha convencido. Creo firmemente que junto al Atlético el Betis del curso pasado era de lo más versátil a nivel táctico que había en primera. Mel aterrizó en la Palmera  y plasmó una idea que en segunda iba perfecta, mucho toque, mucha posesión, pases rasos hasta  convertirse en un Arsenal o un Barça en pequeño. Fue ascender y comprendió que no podía ser superior a los rivales de esa forma. Lo convirtió en un equipo que pensaba en robar la pelota y ser vertical. Dominaba los carriles centrales y ambas bandas. Beñat pasó de ser un sucedáneo de Xavi a ser un simil de Fábregas. En cualquier caso, lo que nos ha maravillado de Mel, es que por encima de rachas o de resultados, sus cambios, sus recursos de pizarra, eran capaces de dar sensación de cambiar el partido, el Betis transmitía que podía dar la vuelta al marcador ante cualquiera.  Lo sentía el jugador y el aficionado.
Durante esta temporada, es cierto que se vuelve a quedar sin su columna,  sin muchos jugadores de ataque, Rubén KO, las marchas de Pabón y Campbell, pero su parte de responsabilidad (Stosic en mayor medida) tiene en los relevos y en el aparente desacierto.
Pero sobre todo hemos visto a un equipo que se quedaba sin ideas, sin rumbo, sin recursos, hemos sentido que ante la adversidad se sentía impotente y que muchos (a saber cuántos) jugadores habían dejado de creer. Pepe parecía obcecarse en ajustes que no encajaban en la plantilla. No me digan que esa defensa adelantada no es temeraria vistos los recursos del equipo en esta línea…
Dicho todo esto si hay un tipo en primera al que se le debía paciencia era Mel, lo merecía con creces. En fin, lo veremos pronto, tal vez tenía que acabar esta etapa para que surja otro comienzo de algo aún mejor. El futbol acostumbra a devolver lo que le das.                                                                      @davidwences




jueves, 5 de diciembre de 2013

Un error histórico

El pasado día 2 de diciembre el Real Betis Balompié anunciaba a los medios de comunicación la destitución fulminante de Pepe Mel y su equipo técnico “...ante la delicada situación deportiva que atraviesa el equipo y la necesidad de cambiar la dinámica de resultados...” (extracto del comunicado del Betis).
En ese instante pensé que era una broma de mal gusto por parte de un compañero de trabajo pero se trata del Betis y en el Betis lo inverosímil es siempre posible.
Fue muy extraño imaginarme al Betis sin Mel. A este Betis triste y ramplón dirigido por alguien que no tiene ni idea de historia, de la extraña historia del Betis Balompié.
A mi sin embargo me apasiona la historia. No concibo un modo mejor para conocer al ser humano que leer historia y empaparse de los relatos de aquellos que algún día cambiaron el mundo o estuvieron a punto de hacerlo.

Salvando las distancias lo sucedido con Pepe Mel tiene que ver con el momento en que Adolf Hitler destituye al jefe del Grupo de Ejércitos Centro, Heinz Guderian, justo cuando se encuentra a 25 km de Moscú durante la Segunda Guerra Mundial. Hitler considera que su general no tiene ni idea y que él se va a hacer cargo de la situación. No sólo no cae la capital soviética sino que una contraofensiva rusa acaba con ese grupo de ejércitos. Para muchos historiadores ese momento fue clave para que Alemania no ganase la guerra. La soberbia perdió a ese monstruo llamado Hitler.

Recuerdo el Betis perdido que se encontró Mel. Un equipo que se arrastraba por los campos de segunda confiando en la capacidad de jugadores como Odonkor. En ese duro y extraño verano de “la espantá de Lopera” desembarcó este entrenador cargado de beticismo con un sueño de equipo clavado en la cabeza.
Después llegaron los líos judiciales y las duras condiciones económicas impuestas por la ley concursal. Mientras ,Pepe, con su trabajo callado ganando partidos. Llegaron los Bosch y compañía y entretanto Mel ascendía al Betis.
Los nuevos directivos se apuntaban el tanto de una gestión impecable y desmontaban un año tras otro los equipos diseñados por el entrenador para sacar tajada y Mel ,mientras tanto, callado.
Ahora llega la traición y el desmerecimiento. Como si el entrenador madrileño tuviese la culpa de una planificación lamentable.

Como si Bosch fuese un Hitler cualquiera destituye a su general para escudar en el entrenador los errores propios. La soberbia es mala compañera de viaje en esto de los proyectos colectivos. Sólo espero que en este caso el señor Bosch no pierda todo el grupo de ejércitos centro y termine echando de menos a su particular general Guderian, de apodo, Pepe Mel.


@marianodiazsan