viernes, 20 de septiembre de 2013

La pausa de Carlo


Pellegrini llegó a decir que el Bernabeú no aceptaría un juego como el del Barça, que exigía más velocidad. Se equivocaba, o tal vez fue uno de sus pocos gestos de frustración, porque consiguió imponer otro ritmo al resto de sus equipos y el conjunto blanco exigía verdaderamente otra marcha, ligada a la naturaleza de CR, ¿inevitable rendirse a la evidencia?
 
Mourinho por su parte, encajaba como un guante en la plantilla en la que aterrizaba (futbolísticamente hablando), defensa aguerrida, un “quarterback” del talento de X. Alonso y unos velocistas como Di Maria, Cristiano Ronaldo y el propio Higuaín. A pesar de que los éxitos no fueron los esperados, se obtuvieron picos de alto rendimiento en la liga de los cien puntos.
 
En este arranque liguero el fútbol del RM ha pasado por la batuta de Modric, cuyo papel fue muy secundario la pasada y al que nadie auguraba protagonismo, y en las posibles conexiones del croata con Isco, que funciona de enganche.
 
Carlo pretende un ritmo más pausado hasta tres cuartos donde dejaría que fuera la iniciativa de los de arriba en su combinación, los que derribaran los muros rivales. Cristiano, Di María y el recién aterrizado Bale chocarán contra su propia naturaleza. Y ¡ojo!, si el portugués pretende descifrar las nuevas incógnitas por sí solo, mal asunto. La tarea del paciente ex-rossonero es encajar el vértigo en el que ha vivido el jugador blanco con la pausa que simboliza su estilo. El enésimo giro de un proyecto sin un patrón definido.

@davidwences

jueves, 19 de septiembre de 2013

La deuda del fútbol con la sociedad

Vivimos tiempos difíciles, tiempos extraños. La pobreza y las dificultades económicas acechan a cada casa y además la esperanza se esfumó hace años de esta monarquía bananera que es España. El mundo que nos rodea se desangra y mientras tanto el Madrid se hace con los servicios de Gareth Bale o el Barça ficha a Neymar por cantidades absolutamente obscenas.

A pesar de las duras circunstancias del país, muchos aficionados entienden que este es el único modo de ser competitivos tanto en la liga como en Europa. Por otra parte a todos nos acude a la memoria esa norma capitalista que dicta que todo el mundo tiene derecho a hacer con su dinero lo que quiera. Si es mucho o poco, si es insultante gastar 100 millones de euros en un futbolista o no, no es asunto nuestro. 

Sin embargo, cuando uno lleva a cabo este tipo de operaciones debe asumir el riesgo de que todo el mundo se pregunte sobre tu situación económica. Es como si un vecino tuyo que no tiene trabajo, ni fuentes de ingreso se compra un Mercedes. 

El mundo del fútbol está viviendo una profunda contracción económica. No en vano, muchos dirigentes de clubes han reconocido que de un modo directo o indirecto han vivido de las plusvalías que generaba el sector de la construcción. Clubes históricos como Betis, Deportivo o Valencia están sufriendo profundos baches financieros y la solución aún no se vislumbra. 

 La deuda total de los clubes de fútbol españoles asciende a unos 3600 millones de euros. Una cantidad, desde luego, nada desdeñable. Pero aún es más estremecedora la deuda contraída con hacienda que asciende a un global de 673 millones de euros. 

La hacienda pública necesita mas que nunca ingresar el máximo de dinero posible para afrontar las dificultades económicas derivadas de la crisis económica que vivimos en este momento y desde luego ese dinero le vendría muy bien. 

No quiero marear con cifras, pero he aquí la que me ha llamado más la atención. El Madrid y el Barça juntos deben aproximadamente 150 millones a hacienda y un total de 1168 millones a sus proveedores. 

Ante este cuadro macroeconómico el fútbol español debería replantearse su modelo de crecimiento. De hecho, muchos clubes se están adecuando a la nueva realidad asumiendo sus deudas. Sin embargo los dos clubes más importantes de la liga española han añadido 228,7 millones a su cuenta de deudas tras los fichajes del verano. Mientras tanto, la deuda con hacienda sigue sin pagarse y nadie dice nada. Es cierto, todo el mundo tiene derecho a hacer con su dinero lo que quiera. Pero quizá la sociedad española debería exigir que los clubes no fichen con el dinero que deben a todos los españoles, o sea, a hacienda.

@marianodiazsan