viernes, 29 de noviembre de 2013

Entre normal y vulgar


Aunque parezca oportunista tras la reciente derrota, aseguro que me asaltan las dudas de hace un tiempo, tal vez tras los cien días de rigor, no sabría precisar. Es cierto que al entorno lo calman los puntos, los números, pero entre propios y extraños se advierte esa tendencia al debate más futbolero, más del juego. Hasta ahora he entendido el plan del Tata como una forma inevitable de encauzar una nueva era, la del “no sois perfectos”, y hay que actuar como tales.
El año de Tito y Roura, fue aquel donde se fueron obviando los principios básicos, hasta acabar sin conocerse a sí mismos. El técnico argentino, ha recuperado el trabajo, que no es poco, pero no hay atisbo de excelencia. Rotaciones, balón en largo, presión a distinta altura, contragolpe… No es que peque de impaciente, soy consciente que el camino se lleva mucho mejor ganando, pero da la sensación de un carácter demasiado adaptativo.

Lo de adaptarse me resulta más sensible de lo que parece, porque ¿hasta que punto se puede jugar distinto?, ¿hasta que punto no debe un grande imponerse con su idea? Si tomas precauciones contra el RM (siempre alguien al lado de Busquets), me parece lógico, si ganas 2-0 al Granada y defiendes 20 metros más atrás, eso ya es preocupante. El cuerpo te pide ir por el tercero, porque eres el Barça, porque juegas en casa y porque eres muy superior técnicamente. Creo que por ahí va mi idea de grandeza.
 
Todo es duda en torno al nivel que alcanzará el conjunto culé de la mano del rosarino. Da la sensación de querer ser tan normal, que algún día sólo será normal el resultado. ¿Prepararse para competir con los grandes? Pues puede ser que este sea el camino. Otra cosa no, pero el carácter competitivo parece de vuelta. Aunque yo siempre he creído que para imponerte con fútbol, tienes que insistir en unos principios, ser constante, hasta que todos crean en ellos en el campo. Imponerte y que sea el rival el que se adapte, el que te distinga en el mar de la normalidad ( “estos juegan a otra cosa, juegan bien”), psicológicamente es importante. Hoy por hoy, el Tata habla parecido al gran Groucho: “estos son mis principios, pero si no le gustan, tengo otros”.
 
@davidwences

jueves, 28 de noviembre de 2013

Y verás sin duda el resurgir poderoso del guerrero


En menos de 24 horas el Madrid, el Barça y el Atlético ganaban por goleada sus respectivos partidos de liga. Aplastaban sin piedad a sus rivales demostrando una superioridad insultante. Entre los tres equipos sumaron la escalofriante cifra de 16 goles frente a ninguno. Ni Almería, ni Getafe, ni Granada supieron hacer al menos un gol frente a la tremenda avalancha que representaban estos equipos construidos para ser distintos y el Atlético que está en un estado de forma pletórico.

Sin embargo aquello que les hace diferentes es la victoria por aplastamiento, por K.O técnico. Sus capacidades como equipo son muy superiores al resto de los de la liga de primera y se evidencia en esos resultados escandalosos que llenan de goles las tablas de resultados.
En el caso de Madrid y Barça, su enorme habilidad goleadora se basa en el dinero, en el peso específico de esos clubes en el mercado. Son capaces de fichar a jugadores suplentes que podrían ser estrellas en cualquier equipo del mundo y eso a corto plazo te hace prácticamente invencible.
Ante este dominio apabullante de las primeras posiciones de la liga no se puede oponer mucho. Apenas hay argumentos en un equipo normal para combatir contra las armas de los todopoderosos.

Pero sueño, sueño en un mundo donde sólo baste la voluntad para cambiar las cosas, con un mundo donde el poderoso sufra por las vejaciones que ha infligido. Un mundo al fin y al cabo cargado de justicia donde no gana el que mas tiene o el que mas sale en Deportes Cuatro sino aquel que cree ciegamente en la victoria. Me gustaría ver a los dos mastodontes recibir una goleada en casa como si se tratase de una venganza simbolica del mundo sencillo contra el mundo del poder.
Estos son tiempos extraños para las utopías, tiempos difíciles para los que salimos a la calle a pelear un trozo de dignidad. Pero os prometo que todo cambiará. Que algún día caerán los grandes, pagarán un alto precio por su soberbia y, al igual que los poderosos de la vida real, dejarán paso a los buenos, a nosotros. Y podremos dejar de cantar aquellos versos de Extremoduro:

La justicia está arrestada por orden de la avaricia;
el dinero que te salva es el mismo que asesina.
Y verás sin duda el resurgir poderoso del guerrero
sin miedo a leyes ni a nostalgias
y lo verás caer una y mil veces y levantarse de nuevo,
con la pura bandera de su raza.


@marianodiazsan