sábado, 30 de noviembre de 2013
viernes, 29 de noviembre de 2013
Entre normal y vulgar
Aunque parezca oportunista tras la
reciente derrota, aseguro que me asaltan las dudas de hace un tiempo,
tal vez tras los cien días de rigor, no sabría precisar. Es cierto
que al entorno lo calman los puntos, los números, pero entre propios
y extraños se advierte esa tendencia al debate más futbolero, más
del juego. Hasta ahora he entendido el plan del Tata como una forma
inevitable de encauzar una nueva era, la del “no sois perfectos”,
y hay que actuar como tales.
El año de Tito y Roura, fue aquel
donde se fueron obviando los principios básicos, hasta acabar sin
conocerse a sí mismos. El técnico argentino, ha recuperado el
trabajo, que no es poco, pero no hay atisbo de excelencia.
Rotaciones, balón en largo, presión a distinta altura, contragolpe…
No es que peque de impaciente, soy consciente que el camino se lleva
mucho mejor ganando, pero da la sensación de un carácter demasiado
adaptativo.
Lo de adaptarse me resulta más
sensible de lo que parece, porque ¿hasta que punto se puede jugar
distinto?, ¿hasta que punto no debe un grande imponerse con su idea?
Si tomas precauciones contra el RM (siempre alguien al lado de
Busquets), me parece lógico, si ganas 2-0 al Granada y defiendes 20
metros más atrás, eso ya es preocupante. El cuerpo te pide ir por
el tercero, porque eres el Barça, porque juegas en casa y porque
eres muy superior técnicamente. Creo que por ahí va mi idea de
grandeza.
Todo es duda en torno al nivel que
alcanzará el conjunto culé de la mano del rosarino. Da la sensación
de querer ser tan normal, que algún día sólo será normal el
resultado. ¿Prepararse para competir con los grandes? Pues puede ser
que este sea el camino. Otra cosa no, pero el carácter competitivo
parece de vuelta. Aunque yo siempre he creído que para imponerte con
fútbol, tienes que insistir en unos principios, ser constante, hasta
que todos crean en ellos en el campo. Imponerte y que sea el rival el
que se adapte, el que te distinga en el mar de la normalidad ( “estos
juegan a otra cosa, juegan bien”), psicológicamente es importante.
Hoy por hoy, el Tata habla parecido al gran Groucho: “estos son
mis principios, pero si no le gustan, tengo otros”.
@davidwences
jueves, 28 de noviembre de 2013
Y verás sin duda el resurgir poderoso del guerrero
En
menos de 24 horas el Madrid, el Barça y el Atlético ganaban por
goleada sus respectivos partidos de liga. Aplastaban sin piedad a sus
rivales demostrando una superioridad insultante. Entre los tres
equipos sumaron la escalofriante cifra de 16 goles frente a ninguno.
Ni Almería, ni Getafe, ni Granada supieron hacer al menos un gol
frente a la tremenda avalancha que representaban estos equipos
construidos para ser distintos y el Atlético que está en un estado
de forma pletórico.
Sin
embargo aquello que les hace diferentes es la victoria por
aplastamiento, por K.O técnico. Sus capacidades como equipo son muy
superiores al resto de los de la liga de primera y se evidencia en
esos resultados escandalosos que llenan de goles las tablas de
resultados.
En el
caso de Madrid y Barça, su enorme habilidad goleadora se basa en el
dinero, en el peso específico de esos clubes en el mercado. Son
capaces de fichar a jugadores suplentes que podrían ser estrellas en
cualquier equipo del mundo y eso a corto plazo te hace prácticamente
invencible.
Ante
este dominio apabullante de las primeras posiciones de la liga no se
puede oponer mucho. Apenas hay argumentos en un equipo normal para
combatir contra las armas de los todopoderosos.
Pero
sueño, sueño en un mundo donde sólo baste la voluntad para cambiar
las cosas, con un mundo donde el poderoso sufra por las vejaciones
que ha infligido. Un mundo al fin y al cabo cargado de justicia donde
no gana el que mas tiene o el que mas sale en Deportes Cuatro sino
aquel que cree ciegamente en la victoria. Me gustaría ver a los dos
mastodontes recibir una goleada en casa como si se tratase de una
venganza simbolica del mundo sencillo contra el mundo del poder.
Estos
son tiempos extraños para las utopías, tiempos difíciles para los
que salimos a la calle a pelear un trozo de dignidad. Pero os prometo
que todo cambiará. Que algún día caerán los grandes, pagarán un
alto precio por su soberbia y, al igual que los poderosos de la vida
real, dejarán paso a los buenos, a nosotros. Y podremos dejar de
cantar aquellos versos de Extremoduro:
La
justicia está arrestada por orden de la avaricia;
el dinero que te salva es el mismo que asesina.
Y verás sin duda el resurgir poderoso del guerrero
sin miedo a leyes ni a nostalgias
y lo verás caer una y mil veces y levantarse de nuevo,
con la pura bandera de su raza.
el dinero que te salva es el mismo que asesina.
Y verás sin duda el resurgir poderoso del guerrero
sin miedo a leyes ni a nostalgias
y lo verás caer una y mil veces y levantarse de nuevo,
con la pura bandera de su raza.
@marianodiazsan
martes, 26 de noviembre de 2013
lunes, 25 de noviembre de 2013
domingo, 24 de noviembre de 2013
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