viernes, 18 de octubre de 2013

Brasil 2014 en el horizonte

Hace nada hablábamos de absurdas maldiciones y nos lamentábamos de arbitrajes, cual perdedores, que impotentes, miran hacia fuera para no mirarse a sí mismos, sin pararnos a ver en el fútbol o en su ausencia, la verdadera respuesta a casi todo.

Hoy nos regodeamos en la estrella, le buscamos refugio, y pensamos en su defensa, aun siendo conscientes de la dificultad de tal empresa.

Brasil nos espera, una vez los trámites de la semana nos confirman que salvamos con solvencia la ronda previa. En realidad, aunque no deja de tener cierto valor el resto, entre tú y yo, todo pasó por Saint-Denis.

Desempolvamos banderas (¿aguantaron el temporal en el balcón?) y recuerdos y perfilamos un once parecido al que nos hizo tocar la cima. Aunque nunca será lo mismo, porque ni siquiera con los mismos lo sería, porque eso es el fútbol, tan mágico que nunca los mismos equipos con los mismos onces, jugaron el mismo partido.

El tiempo pasa y lo hace de forma dramática por alguno de los pilares de nuestro equipo, como aquel Puyol que bajó del cielo para castigar a balón parado a una Alemania creciente. ¡Cuánto se echa de menos su físico! Sobre todo cuando más se necesitaba su cabeza. En aquellos bloques de hielo que tocaban el balón impertérritos, ajenos a cualquier presión, la edad será un handicap. Por ejemplo, ¿será posible vivir sin Xavi? ¿Será mejor malvivir con él? Era tanta la seguridad que mostraban, que los nervios eran para el aficionado, ellos transitaban sin incertidumbre, con el aplomo del que parece competir desde hace siglos.

Más allá de que vaya Costa o Negredo, se juegue con uno o dos extremos, un falso nueve o nueve puro, la idea se centra en el balón, en el toque, paciencia para el ataque y si es posible tenerlo también para defender, nunca nadie usó tan bien la llamada posesión defensiva.

 Fríamente pensado, el objetivo no es ganar (que oye, ¿por qué no?), sino consolidarse como uno de los grandes, dejar el sello definitivo, demostrar la competitividad de Alemania o Italia, dejar claro al mundo que no nos moveremos del estatus privilegiado que empezó a forjarse en Viena, allá por 2008.

@davidwences