domingo, 4 de mayo de 2014

La semana europea de los españoles



El Madrid mejor que todos “los Bayerns”

Se especulaba durante la ida con el Bayern que veríamos en Munich. Si sería uno más clásico de superioridad en banda y centros a Muller y Mandjukic, o bien el más de posesión y posición impulsado por Guardiola. No fue un gran Bayern en ninguno de los dos estilos, y además el RM, leyó tan bien ambos, que lo superó en todos los registros. Es cierto que la eliminatoria se decidió a balón parado, justo como los clásicos equipos alemanes muestran fortaleza, pero en cualquier caso el conjunto blanco fue dominador absoluto de la partida. Una de las piezas clave fue Bale, al que Carletto le pidió sacrificio cuando el conjunto alemán tenía la pelota. Ese retoque táctico de replegar en 4-4-2 le ha dado al técnico italiano la llave para aspirar a todo. Eso y en el origen de todo Cristiano, porque él solo ya es un ataque, así que tuvo tiempo de modelar su defensa y orden tácticos a lo largo de la temporada. El otro grande de la vuelta,  Modric, al que pareciamos querer enfrentar continuamente con Kross y literalmente, lo barrió, en exhibición que recordó a una gran noche de Zidane o más recientemente de Iniesta. Algo más en favor de Ancelotti, ha borrado a enemigos inventados, le ha quitado hierro a la presión externa y los jugadores bien que lo agradecen, muestran su hambre y su futbol, que no ha alcanzado ni siquiera su cima.


Hacer de Stamford Brigde su casa.

Si historia fue lo de Munich, lo de Londres no le fue a la zaga. Quizás no tuvo tanta chicha el primer acto, más de orden que de agitación, más de control, espeso. Mou introdujo el doble lateral derecho para la banda de Felipe Luis, que tras aceptar el reto, paso a paso, se fue comiendo al doble y a todo el que pasaba por allí. El único error del Atleti lo tradujo en gol un Torres cuya eliminatoria habría que valorar como merece. Parecía más entero ahí el Chelsea, como si manejara mejor los tiempos, pero otro mínimo desajuste local, lo aprovechó Tiago para el pase decisivo que dio origen al empate. La segunda fue de Koke, dueño y señor de la zona ancha, donde se coció el partido, más aún cuando al técnico luso decidió mermar su zona ancha para introducir a Eto’o. A partir de aquí, Simeone olió la sangre, sacó a Adrián para que entrara Raúl García y ya nunca más perdió la pelota. La exhibición atlética resultó hasta antinatural, empequeñecieron al rival y se hicieron aún más grandes. Cierto que al conjunto londinense se le vieron carencias, pero la relación Stamford Bridge - Jose Mourinho es copa de Europa pura y ganar allí de esa manera, no se había visto nunca.


Un instante de M’bia y 75 minutos de Parejo.
Tras decir que los mejores son del Sevilla, parecía que el Valencia estaba empeñado en demostrar lo contrario. Si en la ida habría que destacar a Rakitic, Bacca y Fazio, la vuelta fue de Parejo. El centrocampista que empezó a deslumbrarnos en  la sub-21, sacó a relucir su talento para manejar a su equipo y en definitiva el partido. Tras la irregular temporada de los che, no acertamos a mencionar un partido tan completo. Se agarró a Mestalla, y le salió casi todo. Parejo ya había mostrado en otros de que es capaz,  pero nunca tuvo un escudero como Keyta (siempre un ojo en el croata), nunca antes se le movieron tan bien entre líneas. Feghouli y Vargas lo hicieron perfecto y en completa armonía. El 3-0 fue consecuencia lógica del fútbol. El 3-1 acicate del constante debate de la justicia futbolera. Recupero una frase de gran bloguero al que sigo (@BorjaPardo), “la vida no es justa, no le pidamos al fútbol que lo sea”.

@davidwences

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