Aunque parezca oportunista tras la
reciente derrota, aseguro que me asaltan las dudas de hace un tiempo,
tal vez tras los cien días de rigor, no sabría precisar. Es cierto
que al entorno lo calman los puntos, los números, pero entre propios
y extraños se advierte esa tendencia al debate más futbolero, más
del juego. Hasta ahora he entendido el plan del Tata como una forma
inevitable de encauzar una nueva era, la del “no sois perfectos”,
y hay que actuar como tales.
El año de Tito y Roura, fue aquel
donde se fueron obviando los principios básicos, hasta acabar sin
conocerse a sí mismos. El técnico argentino, ha recuperado el
trabajo, que no es poco, pero no hay atisbo de excelencia.
Rotaciones, balón en largo, presión a distinta altura, contragolpe…
No es que peque de impaciente, soy consciente que el camino se lleva
mucho mejor ganando, pero da la sensación de un carácter demasiado
adaptativo.
Lo de adaptarse me resulta más
sensible de lo que parece, porque ¿hasta que punto se puede jugar
distinto?, ¿hasta que punto no debe un grande imponerse con su idea?
Si tomas precauciones contra el RM (siempre alguien al lado de
Busquets), me parece lógico, si ganas 2-0 al Granada y defiendes 20
metros más atrás, eso ya es preocupante. El cuerpo te pide ir por
el tercero, porque eres el Barça, porque juegas en casa y porque
eres muy superior técnicamente. Creo que por ahí va mi idea de
grandeza.
Todo es duda en torno al nivel que
alcanzará el conjunto culé de la mano del rosarino. Da la sensación
de querer ser tan normal, que algún día sólo será normal el
resultado. ¿Prepararse para competir con los grandes? Pues puede ser
que este sea el camino. Otra cosa no, pero el carácter competitivo
parece de vuelta. Aunque yo siempre he creído que para imponerte con
fútbol, tienes que insistir en unos principios, ser constante, hasta
que todos crean en ellos en el campo. Imponerte y que sea el rival el
que se adapte, el que te distinga en el mar de la normalidad ( “estos
juegan a otra cosa, juegan bien”), psicológicamente es importante.
Hoy por hoy, el Tata habla parecido al gran Groucho: “estos son
mis principios, pero si no le gustan, tengo otros”.
@davidwences
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