jueves, 14 de noviembre de 2013

Te llamas Jose Antonio Caro


Te llamas Jose Antonio Caro Martínez. Tienes 20 años y naciste en Estepa, ciudad del mantecado. Es 3 de Noviembre y has despertado un poco desubicado. Estás en la habitación de un hotel en Málaga y no estás acostumbrado a dormir en una cama que no sea la tuya. Y mucho menos cuando tienes que compartir la habitación con un casi desconocido de metro noventa llamado Damien.

Tienes la sensación de no haber pegado ojo y vas al baño a echarte un poco de agua en la cara, queda poco para que suene el despertador. Te sigues sorprendiendo de como ronca ese tal Damien y te miras al espejo. Todo normal, tu cara, tus orejas, tu mirada lánguida. Todo habrá pasado a eso de las once de la noche y podrás marcharte a casa para seguir con tu vida normal.
Suena el despertador y el gigantón rubio de la cama de al lado se despierta. Jose Antonio se dice a si mismo: Que empiece el espectáculo.

Todo sucede muy deprisa. Das un paseo por Málaga con otros 20 tíos, almuerzas ligero, echas una siesta, te montas en un bus y te plantas en la Rosaleda.

Menuda pérdida de tiempo, te dices. No jugaré. Hubieras preferido ir con el B que tanto se juega en su partido de tercera división.
Comienza el partido y has dejado de llamarte Jose Antonio Caro Martínez para llamarte simplemente Caro. Da igual de donde vienes o tu edad. Eres el central suplente del Betis y juegas ante el Málaga un partido crucial.

En el minuto 54 un tipo malencarado llamado Olinga le mete un cabezazo en la mandíbula al que esta mañana dormía en tu habitación. Tú aún no lo sabes pero tu vida ha cambiado para siempre.

Ves a Damien Perquis salir en ambulancia y tienes que ocupar su lugar, los segundos pasan despacio, todo el trabajo de tantos años por fin tienen fruto. Debutas con el Real Betis Balompié en Primera División.
Deseas con todas tus fuerzas que el tiempo pase rápido y todo salga bien. Sin embargo el partido es difícil y termináis perdiendo, como casi siempre en esta temporada.
Pero el entrenador está contento con tu trabajo. Te hace debutar en Europa, juegas muy bien y conseguís la victoria.
Sientes vértigo, una sensación de mareo rara que te sube de las entrañas.

Y, de repente, el Barça. El árbitro pita el comienzo. Sientes el sonido del silbato en el pecho. Pones en orden la cabeza y piensas, piensas con toda la frialdad que te concede la situación una situación tan ajena. Pero sabes que eres capaz de todo, de ser titular en el Betis.
De repente, en un lance del juego, le entras a un tipo y le quitas el balón, levantas la cabeza tras la jugada, es Messi.
No puedes creer que hace un par de semanas estuvieras jugando en Tercera frente al Cádiz B y que ahora, justo ahora, le sostengas la mirada a Lionel Messi. Y además le sostienes la mirada sabiendo que te puedes permitir ese lujo porque le has quitado la pelota al mejor del mundo y porque estás haciendo un gran trabajo. Has sabido aprovechar la oportunidad que te brindó el destino en La Rosaleda para cambiar tu pequeña parcela de mundo. Estás orgulloso de ti mismo y sueñas, sigues soñando.

@marianodiazsan

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