Aterriza el asturiano con la recién ansiada décima en la
alforja del eterno rival. ¿Mal augurio?
Seguramente los tremendistas de aquel gato negro lo vieron
así, como señal inequívoca del fin de una era.
Lo cierto es que en poco tiempo podemos ver bastantes cosas
de las intenciones del técnico, unas más tácticas y otras más de carácter
personal o ideológico.
Quizás debamos partir de un apriorismo esencial: el Barça de
Pep es historia. Alguno de sus jugadores clave podrían seguir siendo
importantes en el actual pero nunca será igual. Al menos sabemos que Luis
Enrique es consciente y no lo pretende.
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Los méritos frente a las jerarquías. Ha
quedado claro en pocos partidos, que jugarán los que estén bien, que no existen
miedos y el principal símbolo de ello es Xavi. Podría decirse que el futbolista
en el que en gran medida recayó la esencia del mejor Barça jamás visto, estará
en un plano muy secundario y esto no es fácil de digerir para nadie.
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La cantera. Después de dos años donde ha
sido más postureo que pruebas reales, Lucho cuenta con los jóvenes y los quiere
enchufados y aclimatados con la dinámica de juego y entrenos del primer equipo.
Dosifica a algunos y permite que jueguen con el filial para que su ritmo de
competición sea el adecuado.
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El juego. Está claro que en este punto
tendríamos que hacer un análisis más extenso del que pretende este post pero en
líneas generales podríamos decir que el juego de posición, pasa de ser
ejecutado de forma ortodoxa a algo más ligero. Así, el equipo será más largo en
transiciones defensivas y ofensivas. De momento, los resultados permiten al
técnico terminar de definir esquema e ideas al respecto. Todo indica que la
prioridad es minimizar ocasiones del rival en una primera fase, en definitiva,
empezar asentando al equipo defensivamente.
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Rotaciones. El sistema de rotaciones va
en serio, se ejecuta estrictamente y se
nota que el técnico quiere a todos bien en los momentos claves de la temporada.
El asturiano cuenta
con un apoyo casi unánime de entrada en Can Barça, algo que muy pocos podrán
decir a su llegada. Ese ya clásico “entorno” parece respirar tranquilo.
Evidentemente su vínculo con la casa lo permite, pero sabemos cómo se puede ir
torciendo casi todo en función de los resultados.
Por otro lado, no sabemos qué parte de responsabilidad tiene
en la confección de la plantilla, pero una vez más se sigue sin fichar
centrales top ni laterales derechos de nivel.
Si bien los centrales contratados pueden dar resultado a pesar de sus
aspectos negativos (edad, fragilidad), que a día de hoy Alves no tenga quien le
discuta su puesto (nadie está a nivel parecido en la plantilla) parece error
serio de planificación.
@davidwences
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