Esta
inverosímil historia comienza el verano de 1983 cuando un
representante del Milán se reúne con el presidente del Watford
inglés para fichar a su delantero franquicia. Se llamaba Luther
Blissett y había nacido hacía 25 años en Jamaica.
Blissett
era un delantero torpón y desgarbado que no terminaba de tener una
buena relación con el balón. A pesar de ello logró marcar la nada
despreciable cifra de 27 goles en 41 partidos. Su torpeza manifiesta
y el precio (un millón de libras de la época) no sirvieron para
hacer dudar al emisario milanista y firmaron al jamaicano.
Aquella
temporada 1983/84 fue muy difícil para el bueno de Luther. A los
problemas habituales de adaptación se unieron los que tenía con la
grada. Los radicales rossoneros de la época eran filo fascistas y
ver a un negro en su equipo les ponía muy nerviosos. Además de todo
ello el Milán estaba cuajando una pésima temporada, y su delantero
estrella, un tal Blissett, no le marcaba un gol ni al arco iris. Así
las cosas, cada vez que saltaba al campo todo el mundo le pitaba y le
hacían culpable de los desastrosos rendimientos del equipo. Acabó
la temporada con una exigua marca de 5 goles en 30 partidos.
La
directiva milanista no pudo evitarlo y le dejó volver a su club a
cambio de medio millón de libras.
Entre
medias de su historia llegó a debutar con la selección absoluta de
Inglaterra y marcó un hat-trick frente a Luxemburgo. Fue de los
primeros jugadores de color que jugaron con los pross.
Sin
embargo tras 12 encuentros con la selección absoluta dejó de ser
convocado, no había logrado marcar ni un solo gol más tras ese
maravilloso hat-trick.
Siguió
con su carrera profesional en equipos mediocres, entre la primera y
la segunda división. Terminaría retirándose en el Mansfield Town
de la Third Division inglesa.
Su
nombre como futbolista no tenía por qué pasar a la historia. Una
carrera deportiva cuyo mayor hito fue calzarse la camiseta rossonera
casi por error durante un año. Y ser conocido como uno de los peores
futbolistas de la historia del Milán. Sin embargo el destino le
deparó una casualidad.
Un
grupo de artistas italianos escogieron el nombre de nuestro
protagonista para protagonizar un proyecto artístico a nivel
internacional. Se llevaban a cabo performances,
se escribían panfletos y se firmaban novelas con el nombre de Luther
Blissett Project. Llegaron a tener bastante repercusión en el mundo
del arte y todos se preguntaron quién era ese tal Blissett.
Cuando
le preguntaban, el ex delantero decía que no tenía ni idea de
quienes eran y que es a lo que se dedicaban. Tampoco sabía porque
habían escogido su nombre para liderar un proyecto artístico, pero
en el fondo de su corazón respiró aliviado. Al final el destino
quiso que su nombre pasase a la historia, aunque no fuese por los
goles que marcó con el Milán.
@marianodiazsan
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