Era
una petición popular en el sentir sevillista, se comentaba en
medios, tertulias de aficionados, incluso de forma más o menos
explícita lo demandaba el vestuario. Pocas veces convergía una
cuestión táctica en todos esos estamentos en el fútbol de hoy, más
dado a ruidos de otra índole. Sí, es lo que piensan, sacar a
Rakitic del doble pivote.
Unai
venía con una idea distinta, suele subir más su línea de
mediocentros y por ende la defensa, no todo ello es necesariamente
más ofensivo, el caso es que se resistía a que el croata no
estuviera en la base para limpiar de inicio la jugada. Si bien el
juego del croata daba para ello e individualmente completaba buenas
actuaciones, el equipo no cuajaba, defensivamente sufría adelantando
líneas y los resultados empujaron al cambio.
Subir a Rakitic a la posición de enganche y formar con dos
mediocentros de contención no es un cambio tal cual, la evolución
táctica es mucho mayor, en definitiva como casi todo cambio,
ha supuesto cambiar otras cuestiones (recuerden
la idea de ver el partido como un todo). La
defensa vive más cerca del área, y eso hace de Fazio un central
importante, a veces gigante. Los dos mediocentros no se prodigan y su
función es de carácter más defensivo. Así, las transiciones tras
robo suelen ser más directas, tanto que a veces los pivotes ni
siquiera participan, no es su fuerte madurar la jugada. Rakitic
ahora es menos importante (sin dejar de serlo), o mejor, el equipo le
es menos dependiente, habita más donde se deciden los partidos. Se
pasan ratos con el equipo partido, pero el grupo se siente fuerte
atrás y el croata, Bacca, Gameiro y algún destello de Reyes suman
puntos. La confianza en esta idea del propio grupo choca con la
resignación del técnico vasco, al que nadie le podrá negar su
adaptación al medio, aunque tal vez tuviera que oler el peligro. En
Valencia, tan exigentes ellos, deben añorar su trabajo, visto lo
visto.
@davidwences
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