El
pasado día 2 de diciembre el Real Betis Balompié anunciaba a los
medios de comunicación la destitución fulminante de Pepe Mel y su
equipo técnico “...ante
la delicada situación deportiva que atraviesa el equipo y la
necesidad de cambiar la dinámica de resultados...” (extracto
del comunicado del Betis).
En
ese instante pensé que era una broma de mal gusto por parte de un
compañero de trabajo pero se trata del Betis y en el Betis lo
inverosímil es siempre posible.
Fue
muy extraño imaginarme al Betis sin Mel. A este Betis triste y
ramplón dirigido por alguien que no tiene ni idea de historia, de la
extraña historia del Betis Balompié.
A
mi sin embargo me apasiona la historia. No concibo un modo mejor para
conocer al ser humano que leer historia y empaparse de los relatos de
aquellos que algún día cambiaron el mundo o estuvieron a punto de
hacerlo.
Salvando
las distancias lo sucedido con Pepe Mel tiene
que ver con el momento en que Adolf Hitler destituye al
jefe del Grupo de Ejércitos Centro, Heinz Guderian, justo cuando se
encuentra a 25 km de Moscú durante la Segunda Guerra Mundial. Hitler
considera que su general no tiene ni idea y que él se va a hacer
cargo de la situación. No sólo no cae la capital soviética sino
que una contraofensiva rusa acaba con ese grupo de ejércitos. Para
muchos historiadores ese momento fue clave para que Alemania no
ganase la guerra. La soberbia perdió a ese monstruo llamado Hitler.
Recuerdo
el Betis perdido que se encontró Mel. Un equipo que se arrastraba
por los campos de segunda confiando en la capacidad de jugadores como
Odonkor. En ese duro y extraño verano de “la
espantá de Lopera” desembarcó
este entrenador cargado de beticismo con un sueño de equipo
clavado en la cabeza.
Después
llegaron los líos judiciales y las duras condiciones económicas
impuestas por la ley concursal. Mientras ,Pepe, con su trabajo
callado ganando partidos. Llegaron los Bosch y compañía y
entretanto Mel ascendía al Betis.
Los
nuevos directivos se apuntaban el tanto de una gestión impecable y
desmontaban un año tras otro los equipos diseñados por el
entrenador para sacar tajada y Mel ,mientras tanto, callado.
Ahora
llega la traición y el desmerecimiento. Como si el entrenador
madrileño tuviese la culpa de una planificación lamentable.
Como
si Bosch fuese un Hitler cualquiera destituye a su general para
escudar en el entrenador los errores propios. La soberbia es mala
compañera de viaje en esto de los proyectos colectivos.
Sólo espero que en este caso el señor Bosch no pierda todo el grupo
de ejércitos centro y termine echando de menos a su particular
general Guderian, de apodo, Pepe Mel.
@marianodiazsan
No hay comentarios:
Publicar un comentario