Pellegrini llegó a decir que el
Bernabeú no aceptaría un juego como el del Barça, que exigía más
velocidad. Se equivocaba, o tal vez fue uno de sus pocos gestos de
frustración, porque consiguió imponer otro ritmo al resto de sus
equipos y el conjunto blanco exigía verdaderamente otra marcha,
ligada a la naturaleza de CR, ¿inevitable rendirse a la evidencia?
Mourinho por su parte, encajaba como
un guante en la plantilla en la que aterrizaba (futbolísticamente
hablando), defensa aguerrida, un “quarterback” del talento de X.
Alonso y unos velocistas como Di Maria, Cristiano Ronaldo y el propio
Higuaín. A pesar de que los éxitos no fueron los esperados, se
obtuvieron picos de alto rendimiento en la liga de los cien puntos.
En este arranque liguero el fútbol
del RM ha pasado por la batuta de Modric, cuyo papel fue muy
secundario la pasada y al que nadie auguraba protagonismo, y en las
posibles conexiones del croata con Isco, que funciona de enganche.
Carlo pretende un ritmo más pausado
hasta tres cuartos donde dejaría que fuera la iniciativa de los de
arriba en su combinación, los que derribaran los muros rivales.
Cristiano, Di María y el recién aterrizado Bale chocarán contra su
propia naturaleza. Y ¡ojo!, si el portugués pretende descifrar las
nuevas incógnitas por sí solo, mal asunto. La tarea del paciente
ex-rossonero es encajar el vértigo en el que ha vivido el jugador
blanco con la pausa que simboliza su estilo. El enésimo giro de un
proyecto sin un patrón definido.
@davidwences
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