viernes, 4 de octubre de 2013

La comprensión del todo


En las lecturas de crónicas futbolísticas, en los análisis más o menos exhaustivos de expertos en la materia, en las tertulias más o menos aceptables donde se contrastan opiniones, se cae casi siempre en la misma sistemática fragmentación del tiempo, de los equipos, la individualización exagerada de las victorias y las derrotas.
Es frecuente, no hay duda, pero me atrevo a marcar un poco de distancia y apostar por la comprensión del conjunto total, concluir en la idoneidad de no juzgar casi nada por partes. Partido: dos equipos y 90 minutos. Por supuesto que no se puede hablar de igual aportación individual, pero es imposible saber cuánta individual, se ve influenciada directa o indirectamente por la colectiva. Se habla de sustituciones que cambian el partido, pero la aportación del que entra no se puede desligar de lo que hizo bien o mal el sustituido, aunque sólo sea por la distinta inercia táctica que provocó en el rival.
Cuando hablamos de que en un momento determinado cambia el partido y se alterna el dominio, es porque el entrenador o el jugador cambia sustancialmente algún aspecto de su juego, pero primero siempre ha tenido que advertir lo erróneo y así cada momento está ligado al anterior en el análisis certero.
No podemos argüir alegremente “si hubiera hecho antes ese cambio...” Imposible saber si el tiempo que tuvo fue el único en el que pudo resultar sorpresivo, o si en un periodo más amplio hubiese sido negativo por la acertada respuesta del rival, etc., etc. El partido se dio así, y no hay nada que asegure, por más evidente que parezca, lo que hubiera pasado si… 

@davidwences



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